Posteado por: alorenzodiariodeaprendizaje | junio 22, 2010

Diario de aprendizaje

Diario de aprendizaje

Si bien el interrogante podría plantearse a la inversa, esto es, ¿una persona crítica, solidaria y librepensadora puede tener más puertas abiertas a la tolerancia?, no parecen existir dudas sobre la conveniencia de estimar la contextualización y circunstancias concretas, no pudiendo reducirse el análisis a una simple cuestión conductista de causa-efecto. Una imagen produce una determinada huella en función de las imágenes que le siguen y preceden y, en esta ocasión, cabe la posibilidad paradójica de que la repetición de imágenes de intolerancia, aisladas de un mensaje adecuado, consiga crear una especie de tolerancia a la propia intolerancia, por tanto se corre el riesgo de caer en la más abyecta insensibilidad. Una imagen de intolerancia puede ser un paso al frente hacia el librepensamiento o, si no se utiliza debidamente, un paso atrás. Convenimos en el extraordinario poder de la imagen para producir sugestión, pero este poder está condicionado a diversos factores: uno de ellos es la capacidad expresiva de la propia imagen y su posición en una secuencia temporal, otro el entorno en el que tiene lugar su exposición y otro el conjunto de valores y características que definen a la audiencia receptora. Así, podríamos entender que una misma imagen o sucesión de ellas pueda tener efectos diferentes.

El espíritu crítico se forja, efectivamente, desde la tolerancia, pero a través de un ejercicio vital de autorreflexión, parte de un proceso en el que interviene la lógica y la moral autónoma. En ese sentido el visionado de imágenes de intolerancia no produce por si mismo, de manera directa, personas librepensadoras dotadas de un espíritu crítico y solidario, sino a través de la activación de un mecanismo complejo en el que tenga lugar un discernimiento reflexivo que permita la distinción entre lo justo y lo injusto, entre lo conveniente y lo inconveniente.

Ver imágenes cuyo contenido sea pródigo en distintos niveles de intolerancia, efectivamente, puede incitar a la reflexión y, por ende, favorecer una dinámica de solidaridad y espíritu crítico, si al tiempo tiene lugar un contraste con otro tipo de imágenes donde se enaltezcan los valores de la tolerancia y el respeto al amparo de un conjunto de valores éticos. La sola presencia de imágenes de intolerancia, huérfanas de un discurso que las justifique, repetidas hasta la saciedad, puede llegar a debilitar los fundamentos de un pretendido espíritu crítico y, por tanto, contribuir a la formación de una mentalidad escéptica, insensible e insolidaria ante ciertas situaciones. Algo similar sucedería si sólo hubiese espacio para las imágenes edulcoradas de una realidad construida desde la ficción de una sociedad sin fisuras, en la que no tiene lugar la injusticia. La tolerancia y la intolerancia son dos caras de la misma moneda, dos facetas de una realidad, que no pueden separarse con facilidad. El saber ponderarlas buscando el equilibrio que tienda a reducir la intolerancia a la mínima expresión, depende de la adquisición de un espíritu crítico que sólo puede alcanzarse desde la comprensión de una realidad compleja, de la que forman parte imágenes de tolerancia y de intolerancia.

Posteado por: alorenzodiariodeaprendizaje | abril 24, 2010

¿Son las imágenes sexistas de la publicidad sexista una forma de violencia de genero?

Pudiera pensarse que las imágenes de carácter sexista de la publicidad no constituyen una apología del maltrato o una incitación a la violencia de género de manera explícita, pero habría que detenerse en analizar los mensajes y el contexto en el que se producen. Si nos atenemos a la definición de la expresión “violencia de género”, que se utiliza para calificar la conducta masculina que pretende un sometimiento de la mujer a través de agresiones físicas, verbales o emocionales, siempre con un trato discriminatorio, comprobamos como las imágenes publicitarias sexistas otorgan a la mujer un papel vinculado a los aspectos físicos, obviando sus cualidades intelectuales o sus capacidades en diferentes ámbitos y situaciones, lo que no concuerda con la imagen de mujer emancipada en los aspectos laborales, académicos, etc. Nos movemos aquí en el terreno de los estereotipos. Se trata de un icono construido socialmente a través de generaciones y aceptado en la colectividad, por lo tanto, de difícil erradicación.

Hagamos un viaje por el tiempo y el espacio y analicemos culturas de pueblos lejanos, o formas de vida de épocas remotas. Nos encontraremos con un ancestral papel sumiso de la mujer en relación a la dominación masculina, con una división de roles que tiene su origen en la lucha por la supervivencia y en la adaptación a difíciles condiciones de vida. Probablemente sería una ingenuidad por nuestra parte pensar que hábitos adquiridos durante siglos pueden transformarse sin esfuerzo por arte de magia. Somos el producto de la evolución y de la herencia viva de muchas generaciones que nos han precedido, por lo tanto, en nuestra conciencia colectiva, aunque sea en lo más recóndito, yacen esas creencias prendidas en nuestros propios genes, que amenazan con aflorar a la superficie.

Pero ¿por qué los medios insisten en la difusión de este tipo de mensajes cuando el contexto ha cambiado tanto? Creo que en el fondo se trata de una mera cuestión de marketing. Los mensajes pueden ser emitidos por hombres convencidos de la igualdad de derechos con las mujeres, incluso por mujeres, pero un mensaje diferente tendría menor calado en la población, si de lo que trata es de vender un producto ¿por qué? Es bien sencillo: porque encuentran un medio en el que el mensaje es bien acogido. ¿Cómo se podría revertir esta situación?, ¿existe algún remedio? Pensamos que todo problema lleva implícita una solución pero, en este caso, nos tememos que ésta no sea inmediata ni sencilla. Habría que cambiar en principio esos estereotipos deterministas y arraigados que construyen una imagen de mujer objeto. La educación es una de las herramientas más poderosas para instaurar el cambio aunque, por desgracia, esta transformación mental/cultural tendría lugar con el paso de las generaciones, alcanzándose de manera gradual y progresiva. La educación comienza en la escuela, desde la infancia y continúa durante toda la vida. Pero de poco serviría una educación proclive a la eliminación de estereotipos sexistas si al tiempo no existe una regulación institucional firme y eficaz, donde la igualdad sea algo más tangible que bonitas palabras o buenos propósitos sin vocación de continuidad. La falta de coordinación entre escuela, sociedad e instituciones no hace más que crear confusión en los niños y adolescentes convirtiéndose en un serio lastre para la erradicación de la violencia de género. Bien es cierto que el papel de los medios es de primordial importancia, y para promover la tan ansiada igualdad entre hombres y mujeres en nada ayuda un continuo discurso en el que se auspicia una cierta confrontación de género, nada beneficiosa, agravada además con la difusión masiva de un mensaje prediseñado a través de los medios de comunicación de masas. En mi opinión la igualdad no se promueve desde actitudes beligerantes sino adoptando modelos de integración en los que se armonicen, complementen o intercambien roles masculino-femeninos desde el consenso y el diálogo, aceptando las diferencias naturales (orgánicas, emocionales, etcétera) entre hombres y mujeres, y partiendo de esa concepción, es precioso luchar sin tregua por una igualdad efectiva en la que no exista discriminación de carácter económico, laboral o sexual, equiparándose derechos y oportunidades en relación al género.

Puede que la publicidad rica en imágenes sexistas, en sentido estricto, no constituya una apología directa a la violencia de género, pero a medio y a largo plazo sus efectos son acumulativos y contribuyen a la creación de estereotipos femeninos muy distantes de una ansiada igualdad, que son un excelente caldo de cultivo en el que pueden proliferar y tomar arraigo actos de violencia contra las mujeres. Aún más preocupante es la publicidad sexista dirigida a la infancia ya que, debido al comportamiento imitativo de los niños, facilita la adquisición de pautas y hábitos de difícil extinción en el futuro.

En cualquier caso concebimos -aunque por desgracia sea hoy en día casi una utopía imaginada- un modelo de publicidad no sexista en el que la mujer se integre en un contexto creíble de un mundo no idealizado, donde pueda asumir un rol que no sea denigrante ni para si misma como persona ni para la colectividad de las mujeres, lo que redundará en un ambiente de respeto y tolerancia, en el que la violencia de género, como tantas otras formas de violencia, sea erradicada.

BIBLIOGRAFÍA

BOURDIEU, Pierre. La dominación masculina. Barcelona: Anagrama, 2003

WEBGRAFÍA

Publicidad sexista

http://web.educastur.princast.es/proyectos/coeduca/wp-content/uploads/2007/01/publicidad.pdf

Posteado por: alorenzodiariodeaprendizaje | abril 14, 2010

¿somos las audiencias más emotivas que racionales?

Un mensaje de naturaleza racional utiliza la vía cognoscitiva de modo que el emisor ofrezca una serie de argumentos lógicos que lo justifiquen; en cambio el mensaje emotivo busca el impacto directo mediante recursos de gran persuasión como la imagen o la capacidad de adhesión del receptor del mensaje con causas que percibe como cercanas. Por ejemplo, las campañas electorales constituyen un recurso de marketing que persigue la obtención directa, rápida y eficaz de votos a través de la identificación emocional del elector con una opción política que le ofrezca posibles soluciones a sus cuitas y anhelos.

Si, desde una óptica tradicional, pensamos en audiencias receptivas como masas homogéneas e inconexas que intentan resistir para no sucumbir al mensaje agresivo de los mass media habría que creer que las audiencias somos emotivas o, al menos, más emotivas que racionales y, precisamente, esa emotividad constituye el arma de la que se valen los mass media para ejercer su influjo y control por ser más convincente y eficaz. Pero esa emotividad no es utilizada de igual modo por los medios y, en ese sentido, tendríamos que distinguir los informativos de los espacios publicitarios.

            Sentémonos cómodamente para ver los noticieros, en cualquier franja horaria y a través de cualquiera de los canales de los que nuestra TV digital dispone, con el propósito de recibir noticias sobre el estado del mundo y sus aspectos sociales, económicos o políticos. Podríamos hacer zapping y cambiar frenéticamente de cadena con la confianza de percibir algo más de optimismo que el ofrecido por el canal de turno en antena pero…que infortunio comprobar que el mensaje es casi siempre similar: catástrofes, delincuencia, pobreza, valores en decadencia…negras perspectivas para el futuro. Una duda nos invade: ¿es posible que no haya un sólo atisbo de bondad o de esperanza que nos permita afrontar con más optimismo el futuro que nos pintan con negros nubarrones? Es aquí donde los medios utilizan su principal argumento de sumisión ante las audiencias: el miedo. Una sociedad aterrorizada es, obviamente, una sociedad más fácil de controlar que una sociedad en la que predomine el espíritu crítico y reflexivo, por eso no hay inconveniente en difundir el mensaje de la preceptiva obediencia, so pena de recibir duros castigos. El comportamiento de las masas es en ocasiones una incógnita, pero éstas parecen responder más a impulsos emotivos que racionales. Puede que se trate del funcionamiento de los instintos más primitivos o más profundos, y el miedo es uno de ellos.

            La publicidad utiliza otras armas, a excepción de las campañas sanitarias[1] o relativas al tráfico y a la seguridad vial que, como en el caso de los informativos, utilizan el miedo como arma disuasoria. Pero, por lo general, la publicidad persigue vender un producto en el mercado o, incluso pretende crear dicho mercado, por lo tanto se trata de llegar al deseo más recóndito de las audiencias, colmar sus expectativas sin descartar la posibilidad de crear nuevas necesidades en el marco de una creciente espiral de consumo. El receptor del lenguaje publicitario se identifica con lo que el sugerente mensaje le ofrece, se siente fascinado por cantos de sirena que auguran su felicidad y bienestar y acaba por claudicar ante el hechizo irresistible de paraísos cercanos y posibles. Son otro tipo de emociones, pero emociones al fin y al cabo. Pero ¿por qué se utiliza con tanta insistencia el recurso emocional? La respuesta es bien sencilla. La emoción nos hace débiles, su mensaje socava los cimientos de nuestra resistencia y nos convierte en seres vulnerables, más susceptibles de ser manipulados. Vivimos en un mundo de imágenes y de símbolos, construidos socialmente y existen medios poderosos para su transmisión masiva, de ahí la importancia de la emoción como recurso capaz de romper la frágil impenetrabilidad ante el feroz ataque mediático. Los mass media llegan a dirigir nuestros sentimientos, vemos a través de sus ojos…alcanzamos los objetivos que ellos planifican.

            La aparición de nuevas tecnologías conlleva la formación de nuevas audiencias y nuevas formas de interacción. La audiencia es en esta ocasión más diversificada y menos pasiva; además tiene la posibilidad de influir en los medios y de conectarse entre sí de modo paralelo constituyendo una gran red interactiva. No se excluye el miedo ni la emoción como forma de control pero surge, como un soplo de esperanza, una vía abierta a la reflexión y a la crítica. Probablemente ello no signifique ausencia de manipulación, puesto que detrás de nuestra percepción de libertad existe siempre alguien que, con un mensaje edulcorado o subliminal, ejerce su influencia sobre las emociones que son nuestra motivación vital. No obstante se abren puertas a la racionalidad y si, en efecto, existe una bidireccionalidad entre medios y audiencias, la capacidad reflexiva y racional de las últimas puede llegar a modelar la acción de los mass media hacia una utilización menos emotiva de la información, generándose con ello una nueva dinámica.


[1] El miedo ha sido utilizado como recurso importante en la campaña para la vacunación contra la Gripe A, tras la que se cierne la sospecha de ocultos intereses económicos.

Posteado por: alorenzodiariodeaprendizaje | abril 7, 2010

Manipulación, manipuladores y manipulados

Según las investigaciones realizadas sobre el maltrato, el maltratado puede acabar por convertirse inexorablemente en maltratador, víctima de un contexto proclive y tolerante con el hecho en sí. Podría extrapolarse esta situación al ámbito de la información y pensarse que el manipulado, consciente de su situación, entre en la vorágine de la manipulación en calidad de agente activo, depredador inmisericorde de inocentes e incautos, henchidos de buena fe, como él lo ha sido con anterioridad. Esta apreciación es, acaso, demasiado simple como para ser perenne reflejo de la extrema complejidad del mundo en que nos movemos. Podríamos ir más lejos y formular la hipótesis de que es “El Sistema” el que determina quién ejerce y quién recibe la manipulación, pero “El Sistema” está integrado por personas vinculadas entre sí a través de un orden jerárquico, susceptibles de que “alguien” modifique y / o revierta su rol. Si así fuese resultaría preocupante imaginar una cadena interminable con calculados proyectos dirigidos desde la cúspide por una especie de “ser supremo” detrás de todo el engranaje que mueve el proceso informativo. Pero otra idea resulta aún más inquietante que la anterior, y es pensar que es el propio “Sistema” quién se rige a sí mismo, como un organismo autopoiético dotado de mecanismos autosuficientes para perpetuarse con independencia de las personas.

Posteado por: alorenzodiariodeaprendizaje | abril 6, 2010

Globalización, medios de comunicación de masas y manipulación informativa

Una de las características de la globalización es el poder de difusión masiva y veloz de la información, que puede alcanzar de manera inmediata y simultánea cualquier parte del planeta, llevando la noticia casi en tiempo real al rincón más apartado. Hasta no hace mucho la información era lenta en su recorrido y selectiva en sus destinatarios; y convenimos que, aún así, la manipulación era un hecho incontrovertible. Pero ¿que podemos decir en la actualidad en que las imágenes y los sonidos en distintos formatos dan cuerpo a la noticia? Podemos pensar que alcanzamos mayores cotas de libertad, que nuestra capacidad de decisión y autogestión aumenta con la diversidad de medios que nos permiten contrastar la información, y no nos equivocaríamos. Sin embargo sucumbiremos en el más craso error si obviamos la inconmensurable capacidad de manipulación que los medios encierran, con técnicas cada vez más sofisticadas cuyo efecto acaba por resultar más verosímil.

            Enrique Sánchez Ruiz en su libro “Medios de comunicación y democracia” hace una sutil disección de las técnicas utilizadas para manipular en el tratamiento de la información, entre las que cabe citarse la descontextualización o el miedo. Esta obra recoge un interesante glosario de técnicas que pasamos a citar por su interés:

-el propio montaje de la noticia

-descontextualizar

-el principio de autoridad

-la pretensión de objetividad

-titulares y entradillas que no se corresponden con la noticia

-fotografías e imágenes que no se corresponden con la noticia

-el silencio y las omisiones

-fabricar sucesos o acontecimientos cuando sólo hay anécdotas o rumores

-mezcla de hechos y juicios de valor

-engaños y falsedades en el tratamiento

-manipulación del pasado

-muestras insuficientes

-generalizaciones de hechos parciales

-abuso del sensacionalismo

-uso equívoco del lenguaje

-empleo de palabras peyorativas o enfáticas

-impacto acumulativo (sobreinformación innecesaria)

-cosificar valores y personas

-reduccionismo y simplificación en los enfoques

-empleo del “first-strike” (el primero en dar)

-principio de tres contra uno

-comentarios favorables o desfavorables

El comportamiento social resulta en no pocas ocasiones sorprendente (citamos como ejemplo el experimento del doctor Philip Zimbardo en las cárceles de Stanford) y es relativamente sencillo seducir a las masas con un discurso circunstancial y parcial, contextualizándolo o descontextualizándolo a voluntad del emisor.

Posteado por: alorenzodiariodeaprendizaje | marzo 24, 2010

¿Vivimos en una permanente manipulación?

En el chat del día 23 de marzo Ramón Correa ha introducido el pensamiento de H. Marcuse que, en su obra El hombre unidimensional, plantea que la sociedad industrializada actual ejerce una especie de totalitarismo y control sobre los ciudadanos que no sólo determina las ocupaciones y actitudes sociales sino también sus necesidades. Ello ha propiciado un interesante debate sobre la inquietante (para casi todos) duda de si las democracias occidentales son en realidad sutiles dictaduras que enmascaran una soterrada manipulación, facilitada por la arraigada creencia de ser más libres en un mundo de confort y estabilidad.

            Hemos debatido entre las posibles diferencias entre manipulación y persuasión y hemos coincidido en que la diferencia principal radica en los fines, siendo los objetivos de la manipulación la influencia en el pensamiento y la conciencia, con distorsión premeditada de la verdad.

            La discusión puede suscitar controversias pues se presta a ello, siempre teniendo en mente que es difícil encontrar verdades absolutas, pues todo es relativo. Con toda seguridad no nos encontramos inmersos en un sistema que augure libertad, ni mucho menos, pero ¿qué sistema encontrar entonces? y en caso de que lo encontrásemos ¿quién nos podría garantizar que con él no sufrimos una nueva manipulación?, ¿quién estaría a la sombra y con qué objetivos?

            Pueden considerarse, asimismo, manipulaciones las utilizaciones con fines más o menos discutibles sobre los ideales de Marx o Jesucristo, con el marxismo o la iglesia católica como agentes protagonistas. Nos encontramos aquí con la lucha encarnizada por las esferas del poder que no trascienden al ciudadano de a pie, pero del que se valen como elemento imprescindible. Ramón nos aconseja el libro de Fernando Vallejo La puta de Babilonia, obra en la que el autor desmitifica el papel tradicional de la Iglesita Católica, afirmando que ésta «reprime a las demás donde manda y exige libertad de culto donde no manda».

            El debate cobra especial interés cuando el tema gira en torno a la manipulación –entre otras cosas porque creo que es un tema inquietante para todos-. He visto el documental Zeitgeist propuesto por Lara en el chat, y el video shock doctrinal de Naomi Klein que nos propuso Ramón Correa, y es inevitable un profundo momento de reflexión sobre la sempiterna manipulación a la que se ha visto sometida la Humanidad desde la noche de los tiempos, de la que tampoco puede excluirse la Iglesia, como si la historia de la Humanidad fuese un compendio cronológico de una permanente servidumbre del hombre respecto al hombre, como si éste fuese un número carente de pensamiento propio, como pieza de un rebaño que ni siquiera necesita pastor ya que cada uno es controlado por el propio grupo.

            Podríamos hacer un ejercicio de regresión al pasado y redescubrir los continuos engaños que han sufrido personas y sociedades enteras en otros tiempos que, hoy nos parecen nimiedades en las que han sucumbido nuestros «incautos» antepasados ¿pero seremos nosotros a la vez inocentes víctimas que harán sonreír con ironía (incluso con lástima) a futuras generaciones.

            Si, como hemos visto, la manipulación ha existido siempre ¿qué puede ocurrir con los medios disponibles en la actualidad, capacitados para hacer de la manipulación un hecho masivo y soterrado, mientras que pensamos en sentirnos cada vez más libres? Nos preocupa el dilema cada vez más insistente de libertad vs. seguridad (como hemos comprobado con los escáneres corporales de los aeropuertos, por ejemplo) por el que se intenta ejercer un control in crecendo sobre las personas so pretexto de su seguridad, y no vislumbramos una anhelada libertad de pensamiento y con ella, la ausencia de control sobre los ciudadanos. Nos queda, sin embargo, la inquebrantable obligación de seguir aspirando a ella como único camino posible.

Posteado por: alorenzodiariodeaprendizaje | marzo 17, 2010

La imagen censurada, el poder y la educación

Ramón Correa ha planteado en el chat del día 16 de marzo un debate en torno a imágenes censuradas puestas al servicio del control social. Tanto dictaduras como democracias ejercen un control, las primeras mediante la fuerza, las segundas a través de mecanismos mucho más sutiles. Hemos intercambiado ideas diversas, pero siempre con el inquietante trasfondo de la incertidumbre de la manipulación y con la esperanza de que la educación sea un mecanismo válido para ayudar a convertir a las personas en seres libres.

La censura de la imagen por parte del poder tiene diversas lecturas y connotaciones. No sólo es censurada limitando la emisión y difusión de la misma a través de los medios de comunicación de masas, sino descontextualizándola del entorno que la genera, o dando mayor relevancia a otra, aún siendo de la misma o de inferior categoría.  Se censura una imagen cuando se oculta con deliberación tras otra de menor valor que se eleva ex profeso a un rango superior en la búsqueda del efecto deseado. Los noticieros son un cúmulo de calamidades, desgracias, atrocidades…¿no ocurre nada bueno en el mundo? Parece evidente que se persigue el impacto a través de la imagen y no parece ser noticia lo positivo que pudiera suceder ¿Nos encontramos ante una teoría de la conspiración en la que subyacen intereses desconocidos manejados por una mano invisible? En todos los sucesos de cierta relevancia acaecidos durante los últimos años aparecen claros signos de censura en el control de las imágenes y una encarnizada lucha subterránea por conseguir tal hegemonía. Así ha ocurrido en España con el tratamiento informativo a través de los medios del Prestige, o con el 11-m, hechos tras los que subyacen subterfugios políticos que no permiten una transparencia informativa al receptor de la noticia, siempre filtrada y manipulada de alguna manera en pos de fines que persiguen cotas de poder y dominio. Por lo general los regímenes totalitarios utilizan la censura de imágenes con objetivos más o menos conocidos por todos, pero también puede resultar peligrosa la censura en regímenes democráticos, ya que no siempre es posible distinguir en que lugar y momento se encuentra la imagen censurada o descontextualizada, y mucho menos conocer los fines que se persiguen tras la premeditada manipulación. Frente a la censura y a la manipulación la educación debiera convertirse en un paradigma del librepensamiento como horizonte al que dirigirse. Es un buen ejemplo, y recomendable, el film “el club de los poetas muertos” que ilustra a la perfección el papel que puede desempeñar la educación.

Posteado por: alorenzodiariodeaprendizaje | marzo 10, 2010

La imagen y el poder de la imagen

En el chat del día 9 de marzo hemos debatido sobre el concepto y la definición de imagen y sobre el poder de la imagen. Ramón Correa nos ha planteado en principio una interesante reflexión sobre las definiciones, animándonos a creas las nuestras en detrimento del abuso sistemático de citas de autores diversos en todo tipo de investigaciones. Ramón Correa ha formulado la pregunta ¿dónde reside el poder de la imagen? Para Lara Rodríguez el poder reside en el impacto visual, en su primera impresión. Para Olimpia Mata reside en su aparente inmediatez.  Según Lupe Enríquez radica en su creación correcta. Julie Cangrand hace hincapié en su connotación. Para Ester Micó el poder estriba en aquello que nos transmiten y sugieren. Para Zuleny Betancourt en su seducción que nos have vivir y sentir cosas a través de otros. Para Valería Levratto las imágenes nos proporcionan algo de quienes las transmiten. Según Antonio Lorenzo de La Peña es importante la capacidad de códificación-decodificación. Yo en particular pienso que el poder de la iagen depende del contexto y de la cultura, así como de las experiencias y expectativas personales, de ahí su gran variabilidad (como hemos puesto de manifiesto nosotros mismos con nuestras distintas aportaciones), y asimismo del momento histórico. La influencia de la imagen, en definitiva, está muy contextualizada. Suponemos que una imagen es una representación de la realidad, pero ¿qué es la realidad? ¿no está la realidad condicionada por los sentidos o por las experiencias vividas?. Para Ramón Correa todas estas reflexiones nos dejan en la antesala del control social de la imagen. Yo pienso que el concepto de imagen es siempre algo global y ajeno a la concreción, en el que la subjetividad y los distintos puntos de vista nos acercan a un modelo compartido por todos.

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